jueves, 15 de agosto de 2024

En camino a Atenas 1896

El resurgimiento de los Juegos Olímpicos modernos tiene que ver con un clima de época y una serie de eventos deportivos que tuvieron lugar en varias épocas, pero que se acentuaron durante el siglo XIX.

Los primeros eventos precursores, durante la era moderna, fueron los Juegos de Cotswold. Una celebración anual de juegos y deportes, que se dio en Inglaterra entre 1612 y 1642, organizados por el abogado Robert Dover. Durante la Francia revolucionaria, entre 1796 y 1798, se celebró la Olimpiada de la República, una competición anual que incluía varias disciplinas de los antiguos juegos griegos. Entre 1834 y 1836, Gustaf Johan Schartau, junto con otros organizadores, llevó a cabo los Juegos Olímpicos en Ramlösa, Suecia. Más tarde, en 1843, estos juegos se celebraron en Estocolmo.



En Inglaterra, William Penny Brookes, médico de profesión, creía que el ejercicio físico era la mejor manera de prevenir enfermedades. Por eso, en 1850, inició una competición atlética local llamada “Encuentros de la clase olímpica” en Much Wenlock, Shropshire. En 1859, Brookes cambió el nombre del evento a Juegos Olímpicos de Wenlock y, para 1860, fundó la Sociedad Olímpica de Wenlock, que tenía como objetivo fomentar este tipo de competición local en ciudades de toda Gran Bretaña. Brookes también mantuvo comunicación con el gobierno y defensores del deporte en Grecia, buscando un resurgimiento de los Juegos Olímpicos a nivel internacional bajo los auspicios del gobierno griego.

En Grecia, el interés por los juegos resurgió tras la Guerra de Independencia contra el Imperio Otomano en 1821. En 1856, Evangelos Zappas, un rico filántropo greco-rumano, escribió al rey Otón de Grecia ofreciéndose a financiar un renacimiento permanente de los Juegos Olímpicos. Evangelos y su primo Konstantinos Zappas utilizaron su riqueza para financiar los primeros Juegos en Grecia en 1859. Fueron celebrados en una plaza de Atenas con la participación de atletas de Grecia y del Imperio Otomano. Además, los primos Zappas financiaron la restauración del antiguo Estadio Panathinaiko para albergar futuros Juegos Olímpicos, que fue usado en los juegos de 1870 y 1875, y posteriormente en los primeros Juegos de la era moderna en 1896.

Entre 1862 y 1867, Liverpool celebró un Gran Festival Olímpico anual. Ideados por John Hulley y Charles Pierre Melly, estos juegos fueron los primeros en ser completamente amateurs y de carácter internacional. El programa de los primeros Juegos Olímpicos modernos, de 1896, fue casi idéntico al de los Juegos de Liverpool. En 1865, Hulley, Brookes y E.G. Ravenstein fundaron la Asociación Olímpica Nacional en Liverpool, cuyos artículos de fundación proporcionaron el marco para la Carta Olímpica Internacional. En 1866, se organizaron unos Juegos Olímpicos Nacionales en el Crystal Palace de Londres. Mientras que estas personalidades habían creado competencias olímpicas dentro de sus países, fue el trabajo del barón Pierre de Coubertin el que desembocaría en la creación del Comité Olímpico Internacional y los Juegos Olímpicos modernos.



Coubertin provenía de una familia aristocrática francesa y se destacó como docente e historiador. Su enfoque se centró especialmente en la educación física y el papel del deporte en la formación escolar. A los veinte años, hizo su primera visita a Inglaterra, donde estudió el programa de educación física implementado por Thomas Arnold. Allí, observó cómo el deporte organizado en los campos de juego de las escuelas inglesas podía fomentar la fuerza moral y social. Como historiador y pensador educativo, Coubertin idealizó la antigua Grecia. Al desarrollar su teoría de la educación física, naturalmente se inspiró en los atenienses y en su enfoque del gimnasio como centro de entrenamiento que promovía tanto el desarrollo físico como el intelectual.

En 1888, Coubertin fundó el Comité para la Propagación de los Ejercicios Físicos, más conocido como el Comité Jules Simon. En 1890, viajó a Inglaterra y asistió a los Juegos de la Sociedad Olímpica Wenlock. Al regresar a Francia, envió una carta a William Brookes en la que expresaba su admiración por los Juegos y sus ideas sobre la importancia del deporte y la educación física. Esto marcó la colaboración para revivir los Juegos Olímpicos en una escala internacional.

En este clima de auge deportivo en distintos países, Coubertin organizó un congreso en la Universidad de París, donde presentó su propuesta ante representantes de las sociedades deportivas de once países. Propuso la celebración de Juegos Olímpicos modernos, que serían internacionales, rotativos y se llevarían a cabo cada cuatro años. También propuso la creación del Comité Olímpico Internacional, que sería la organización encargada de la planificación y regulación de los juegos. Tras la aceptación de la propuesta, se debía elegir una fecha. Coubertin sugirió inicialmente que se celebraran simultáneamente con la Exposición Universal de París de 1900. Sin embargo, hubo preocupaciones de que un periodo de seis años podría reducir el interés del público, por lo que los miembros del congreso optaron por realizar los primeros Juegos en 1896.

Para la elección de la ciudad anfitriona, los congresistas propusieron Londres, pero Coubertin y el representante de Grecia, Demetrius Vikelas, sugirieron Atenas debido a que Grecia había sido la cuna de los Juegos Olímpicos en la Antigüedad. El congreso aprobó la sede por unanimidad y Vikelas fue elegido como primer presidente del comité.


lunes, 12 de agosto de 2024

Juegos Olimpicos Antiguos


Los juegos de Olimpia eran los más importantes de la Grecia antigua. Se celebraban entre julio y agosto cada cuatro años. La competencia se daba en la zona noroeste del Peloponeso, en la región de Élide. La ciudad se encontraba en un valle formado por el río Alfeo, a los pies del monte Cronion. Allí estaba el templo más relevante ofrecido al dios Zeus.

Existen varios mitos importantes en relación al origen de los Juegos Olímpicos, el primero tiene que ver con Zeus y la guerra con su padre Crono. El titán era el gobernante del universo, luego de derrocar a su padre Urano. Según las profecías, uno de sus hijos sería el encargado de destronarlo. Para evitar este destino, Crono decide comerse a sus hijos al nacer. Rea, madre de Zeus, engaña a su esposo, y esconde a su hijo en una cueva, en la isla de Creta. Al alcanzar la madurez, Zeus, decidió enfrentar a su padre y liberar a sus hermanos. Hizo que Crono bebiera una poción que lo obligaba a vomitar a sus hermanos: Hestia, Deméter, Hera, Hades y Poseidón. Así empezó una guerra contra los titanes conocida como la Titanomaquia. Después de la batalla, los titanes fueron confinados en la prisión del inframundo, el Tártaro. Entonces para celebrar la victoria y la nueva era de los dioses, Zeus instituyó los Juegos en Olimpia.

Otro mito cuenta la historia de Pelops, príncipe de Frigia, que deseaba casarse con Hipodamia, hija del rey Oenomaus de Pisa, en la región de la Élide. Un oráculo le advirtió al rey que sería asesinado por el esposo de su hija. Por eso, desafiaba a los pretendientes a una carrera de carros en la que, si perdían, serían ejecutados. Ninguno de los pretendientes había sobrevivido, ya que Oenomaus era ayudado por los caballos divinos que le regaló el dios Ares. Pelops recibió de Poseidón un carro tirado por caballos alados y también sobornó a Myrtilus, el auriga de Oenomaus, prometiéndole la mitad del reino. Entonces Myrtilus saboteó el carro del rey, quien murió durante la carrera al desprenderse las ruedas. Finalmente, Pelops ganó, se casó con Hipodamia y se convirtió en el rey de Pisa. Pelops fundó los Juegos Olímpicos como celebración de su victoria, su matrimonio y un modo de honrar y reconciliarse con los dioses, ya que había utilizado el engaño y la traición para ganar.

Otras historias tiene que ver con que Heracles, el semidiós, simplemente instauró los Juegos en Olimpia en honor a Zeus. Existe también el relato del geógrafo Pausanias, donde uno de los Dáctilos, seres mitológicos descritos como espíritus o daimones, llamado Heracles Ideo, propuso a sus hermanos una carrera hasta Olimpia para entretener al recién nacido Zeus. El vencedor sería premiado con una corona de olivo silvestre y estableció que se celebrasen eventos deportivos cada cuatro años, puesto que ese era el número de hermanos.


En cuanto a su inicio se establece el año 776 AC como los primeros juegos, donde solo se realizó la carrera del estadio, cuyo vencedor fue Corebo de Élide. Esta fecha se basa en una lista de vencedores de los juegos recopilada a finales del siglo V AC. Sin embargo, un pasaje de Eusebio de Cesarea indica que no se conservaron los nombres de los ganadores de las primeras veintisiete ediciones, lo que dejaría el año 884 AC como inicio.

Los juegos no solo tenían una gran importancia religiosa, sino que eran la forma de relacionarse socialmente entre estados griegos. Toda actividad oficial quedaba suspendida, atendiendo únicamente los asuntos de extrema urgencia. De a poco creció la participación de las colonias griegas dispersas por las costas del Mediterráneo, por lo que se constituyeron como símbolo de hermandad e integración del mundo panhelénico.

Al volverse una celebración cada vez más importante, la organización también se fue complejizando. La dirección técnica de los Juegos y la administración económica estaban a cargo de la Boulé de Olimpia, una asamblea de ciudadanos encargados de los asuntos de la ciudad, una especie de senado. Por otro lado, estaban los helanódicas, que eran los jueces de los juegos y estaban encargados de seleccionar a los mejores participantes, supervisar los entrenamientos, inspeccionar las instalaciones, dirigir las pruebas y condecorar a los ganadores. El costado religioso y sagrado estaba a cargo de los theócolos, sacerdotes que supervisaban los templos y organizaban los ritos.


Los participantes debían ser hombres griegos y en condición libre, esto excluía a los esclavos, extranjeros o aquellos que habían incumplido la ley. Las mujeres casadas o viudas tenían prohibida la asistencia a los juegos, y según Pausanias, las doncellas sí tenían permitido asistir. La sacerdotisa Demeter no solo podía asistir, sino que ocupaba un lugar honorifico. También se registran victorias de mujeres en las carreras de carros, pero esto se debe a que en la prueba se premiaba al propietario, no al participante.

En las competiciones más antiguas los participantes usaban un taparrabos, hasta que en el siglo V AC, pasaron a competir desnudos. Esto impedía la participación femenina encubierta, siendo también una señal de igualdad y honestidad. Los griegos tenían un profundo aprecio por la estética y la belleza del cuerpo humano, especialmente el masculino. Competir desnudo era una forma de honrar la perfección física y la divinidad del cuerpo.

Un año antes del inicio de la competencia, los atletas se entrenaban en sus propias polis. El último mes debían pasarlo en el gimnasio de la ciudad de Elis, bajo la supervisión de los jueces. También era su deber jurar cumplir con el reglamento, ritual que se hacía en el altar de Zeus.


Los competidores, en las pruebas de pugilato o lucha, tenían prohibido dar muerte, voluntaria o involuntaria, al adversario. También se prohibía empujar al contrario en las carreras. Recurrir a cualquier otro medio ilícito, como intimidar o sobornar al contrario, o intentar sobornar a los jueces, tenía graves consecuencias.

Las pruebas eran llamadas agones y se dividían, según sus características, en atléticos, luctatorios, hípicos y artísticos. Tambien estaba el pentatlón que combinaba cinco actividades, por lo que se decía que los atletas, participantes de esta disciplina, estaban mejor balanceados.

Los agones atléticos que otorgaban premios individuales eran las carreras. La principal y más antigua era la de velocidad, donde recorrían una distancia de un estadio, 192,27 metros. Más tarde se incorporó el diaulo, que era una carrera de velocidad pero de ida y vuelta. El dólico, era una carrera de larga distancia, La exactitud en cuanto a la distancia variaba en diferentes ediciones, pero se estima que podría haber sido de 20 a 24 estadios, de tres a cuatro kilómetros. También se corría el hoplitódromo, una carrera con armamento, que servía como preparación para la guerra. Corrían 384 metros armados al principio con escudo, casco y grebas, posteriormente solo con escudo.

Había otros agones atléticos que no entregaban premios de manera individual, sino que eran parte del pentatlón. Salto en longitud, Lanzamiento de disco y Lanzamiento de jabalina. En ambos lanzamientos se valoraba la distancia. El disco más pesado que se encontró es de 6,6 kilos y 33 centímetros de diámetro. La jabalina tenía aproximadamente la altura del lanzador y el grosor de un dedo.


Los agones luctatorios constaban de lucha, pugilato y pancracio. Para la lucha, el objetivo era derribar al adversario mediante agarres, y estaban permitidas llaves dirigidas al cuello, el torso o los brazos. En el pugilato se golpeaba al adversario únicamente con los puños. Y finalmente en el pancracio, similar a las artes marciales mixtas actuales, había que vencer al rival pudiendolo golpear en cualquier parte del cuerpo y eran válidas cualquier tipo de luxaciones. También tenian acciones prohibídas, como metér los dedos en los ojos del adversario.


Los agones hípicos se celebraban en el hipódromo de Olimpia y constaba de carreras de carros, en dos categorías biga, tirada por dos caballos, y cuadrigas, tirada por cuatro. También había otra modalidad, el kalpe, donde el auriga se bajaba del carro en la última vuelta y corría a pie hasta la meta. Y también había carrera sin carro, solo con jinetes.


El pentatlón constaba de salto de longitud, carrera, lanzamiento de disco, jabalina y lucha. Y finalmente los agones artísticos donde había concursos de heraldos, de trompeteros, y más tarde, se agregaron competiciones musicales, de cantores y de actores.


El programa de los Juegos duraba varios días. En vísperas del inicio jueces, atletas y entrenadores salían de Elis y se dirigían hasta el altar de Zeus en Olimpia, donde hacían el juramento. El primer día de festival se hacían los sacrificios y rituales en honor de Zeus. El segundo día empezaban los eventos competitivos para niños, carrera, pugilato y lucha. El tercer y cuarto día estaba destinado a las carreras de adultos, estadio, diaulo y dólico, a la lucha, el pugilato y el pancracio. Por la tarde del cuarto día se desarrollaba la carrera con armas. El quinto día se daba el pentatlón y en el hipódromo las actividades ecuestres. El sexto día se corrían las carreras de carros tirados por caballos. El séptimo día era el cierre de los juegos, se realizaba una procesión, un banquete para los vencedores y la entrega de premios.

Los ganadores de las distintas pruebas eran aclamados por el público, pero la ceremonia de entrega de premios se realizaba en el templo de Zeus. Allí los heraldos proclamaban el nombre, el lugar de nacimiento, el linaje y la prueba en que participo. Se le colocaba una cinta de lana en la cabeza, se le entregaba una rama de palma y finalmente una corona de olivo. Los nombres de los vencedores pasaban a un registro oficial, también se les permitía dedicar una estatua con su imagen como conmemoración de su victoria. Al regresar a sus polis, los ganadores eran recibidos como héroes, poetas y oradores narraban sus hazañas, y en algunas ciudades recibían recompensas monetarias.

De a poco, los Juegos se fueron opacando. La invasión romana primero y el ingreso de las tribus germanas después llevaron a la pérdida de autonomía política de Grecia. El ingreso del cristianismo deshizo paulatinamente la cultura del mundo panhelénico. Al mismo tiempo, aumentó el profesionalismo, que derivaba en mayor brutalidad y corrupción para la obtención de triunfos. Toda esta situación le sacó el prestigio que tenía Olimpia. Finalmente, en el año 392, el emperador Teodosio I prohibió los ritos paganos. Entre el 395 y el 396, hordas godas invadieron y saquearon Olimpia, y en el 408 se decretó la destrucción de los templos y lugares dedicados a dioses paganos. En 426, los templos y otros edificios de Olimpia fueron incendiados.

domingo, 11 de agosto de 2024

Los Juegos Ístmicos

Los juegos eran celebrados en el istmo de Corinto, más precisamente en el santuario de Istmia dedicado a Poseidón. Esta zona, es una franja de tierra de seis kilómetros de ancho, que une la península del Peloponeso con la Hélade, la parte de Grecia continental, y que en los laterales tiene al mar Jónico por un lado y al mar Egeo por el otro. Esta particular geografía ayudó al éxito y la importancia política de los juegos.


Existen varios relatos acerca del origen mítico de los juegos. Algunas les dan crédito a Poseidón y a Helios de forma conjunta. Otros solo dan crédito a Poseidón o algunos relatos nombran a Glauco, hijo de Sísifo, como fundador de la celebración. Por otro lado una tradición ateniense le da el crédito a Teseo, en recuerdo de sus hazañas en el viaje desde Trecén a Atenas. Hasta Plutarco lo menciona: “Teseo organizó las competiciones para poder medirse con Heracles (…), quiso merecer el honor de haber reunido a los griegos en los certámenes en honor de Poseidón en el Istmo.”


Sin embargo el mito más importante acerca de su origen cuenta que fueron instaurados en recuerdo de Melicertes. La historia comienza con Ino y su esposo, rey de Beocia, Atamante, quienes acogieron a Dioniso para criarlo junto con sus propios hijos, Learco y Melicertes. Esto enfureció a Hera, ya que cuidaban el fruto del adulterio de Zeus; por lo que volvió locos a ambos esposos, llevándolos a matar a sus propios hijos. Atamante mató a Learco, y lo sumergió en un cántaro de agua hirviendo, mientras que Ino, también envuelta por la locura, saltó al mar con Melicertes. Los dioses del mar, principalmente Poseidón, se apiadaron de Ino y la convirtieron en una nereida que se llamaría Leucótea, protectora de los marinos. Por otro lado Melicertes es transformado en Palemón, una divinidad asociada con el puerto y la protección de los marineros.

En una variante del mito, se cuenta que el cuerpo de Melicertes, fue llevado al Istmo de Corinto por un delfín, donde su tío, el rey Sísifo, lo encontró. Entonces en honor a su sobrino, el rey de Corinto comenzó con los juegos.

Si bien los juegos se celebraban con anterioridad, se toma como fecha oficial el momento en que pasaron a ser panhelénicos, el 582 a.C.

Los atletas de Élide no podían participar de los juegos. Hay varias versiones del porque no lo hacían. Según Pausanias, entorno al quinto trabajo que le encomendaron a Heracles, este entra en guerra contra el rey de Élide, Augías, quien convoca a los gemelos Ctéato y Éurito. Estos eran hijos de Poseidón, y se los conocía como moliónidas, Lideraban como generales el ejército de Augías. La guerra se interrumpió cuando Heracles estuvo enfermo y firmó una tregua con ellos. Pero los gemelos atacaron por sorpresa y provocaron muchas bajas, entre ellas Ificles, hermano de Heracles. Enfurecido, el semidiós, rompió la tregua que se daba por los juegos, y tendió una emboscada que dio muerte a los moliónidas. Entonces los eleos solicitaron a los corintios que, por este hecho no dejaran competir a los de la Argólide en sus juegos, pero como los corintios no quisieron aceptar esto, Molione, madre de los gemelos, maldijo a todo eleo que fuera a competir a los juegos Ístmicos.

Según otra versión, los eleos se negaron a competir porque dos hijos de un distinguido ciudadano de Élide, fueron asesinados por unos rivales durante los juegos. Otra versión dice que Cípselo, tirano y fundador de los juegos, consagró una figura de oro a Zeus en Olimpia, pero murió antes de que su nombre figurara en ella. Los eleos no quisieron conceder permiso para reponer el nombre póstumamente, por lo cual los corintios excluyeron a los atletas de Élide.

Durante los juegos tenían lugar los rituales religiosos, como los sacrificios, las libaciones y las procesiones, que rendían honor a Poseidón, Anfitrite, Leucótea y Palemón.

El programa abarcaba competencias gimnasticas como la carrera, el pugilato, el pancracio y el pentatlón. En el Istmo también se corría la llamada “carrera hípica”, con cuatro estadios de distancia, unos 750 metros. Además había agones musicales, poéticas​ y es posible que hubiera un concurso de pintura.

Los atletas se dividían en tres categorías hombres, imberbes y niños. Hay registros de victorias femeninas, tanto en competiciones atléticas como poéticas y musicales, pero no se sabe si era habitual.

Los vencedores recibían como premio una corona, que se confeccionaba con las ramas del gran bosque de pinos que rodeaba al santuario.



sábado, 10 de agosto de 2024

Los Juegos Nemeos



Las ceremonias y competencias se realizaban en la Argólide, una zona periférica de Grecia, localizada al este del Peloponeso. La sede del santuario de Zeus, ubicada en Nemea, era la anfitriona.

Los juegos se celebraban en el segundo y cuarto año de cada olimpiada, entre los meses de julio y agosto. Después de la irrupción del imperio romano, los investigadores hablan de unos Juegos Nemeos de invierno, que no se sabe si se alternaban con los tradicionales.

Existen dos mitos de cómo se iniciaron los juegos. El primero tiene que ver con la muerte prematura de Ofeltes, rebautizado póstumamente como Arquémoro. Al nacer, su padre Licurgo, rey de Nemea, consultó al oráculo de Delfos cómo asegurar la salud y felicidad de su hijo. La respuesta fue que el niño no debía tocar el suelo hasta haber aprendido a andar. Un día su niñera, Hipsípila, caminaba con él bebe en brazos, y se encontró con el ejercito que se dirigía al asedio de Tebas. Ellos le preguntaron por una fuente de agua, e Hipsípila dejó a Ofeltes en el suelo y los guio hacia un manantial. Al regresar, descubrieron que el pequeño fue estrangulado por una serpiente, y tras darle muerte, los generales decidieron celebrar los juegos.

El segundo mito, es el que cuenta la historia de Heracles y la primera de las doce pruebas impuestas por Hera. El semidiós debía matar al león, que estaba aterrorizando los alrededores de Nemea, y cuya piel era tan gruesa que resultaba impenetrable. En el primer intento, Heracles, utilizo arco y flechas, un garrote hecho de un olivo, que él mismo había arrancado de la tierra, y una espada de bronce, todas las armas resultaron inútiles. Finalmente encerró al animal en una cueva, donde hubo de matarlo estrangulándolo con sus brazos. En conmemoración a esta hazaña fue que se instauraron los juegos en honor a Zeus, padre de Heracles.


Los juegos fueron fundados en el 1251 a. C., y se trataba de unos juegos fúnebres, donde los jueces iban vestidos de luto. Para el 573 a.C. se reorganizaron de manera definitiva, adquiriendo el carácter de panhelénico. Tanto era la importancia de estos juegos que en la época helenística llego a albergar hasta cuarenta mil espectadores. A partir del siglo i a. C. se le permitió la participación a las mujeres. Un pasaje de Plutarco menciona que, para finales del siglo III a.C, había una competición de canto acompañado de cítara.

El programa de los juegos contaba con pruebas hípicas,​ competiciones atléticas como carreras a pie,​ de las cuales la más importante era la de cuatro estadios, el pentatlón,​ pancracio, pugilato y​ lucha. También había concursos artísticos. Los participantes se distribuían en tres categorías de acuerdo con su edad, niños, jóvenes y adultos.

Los vencedores recibían coronas de apio fresco, la planta de la que estaba confeccionado el lecho en el que Hipsípila depositó a Ofeltes según el mito.

Las ceremonias y competencias se realizaban en la Argólide, una zona periférica de Grecia, localizada al este del Peloponeso. La sede del santuario de Zeus, ubicada en Nemea, era la anfitriona.

Los juegos se celebraban en el segundo y cuartro de cada olimpiada, entre los meses de julio y agosto. Después de la irrupción del imperio romano, los investigadores hablan de unos Juegos Nemeos de invierno, que no se sabe si se alternaban con los tradicionales.

Existen dos mitos de cómo se iniciaron los juegos. El primero tiene que ver con la muerte prematura de Ofeltes, rebautizado póstumamente como Arquémoro. Al nacer, su padre Licurgo, rey de Nemea, consultó al oráculo de Delfos cómo asegurar la salud y felicidad de su hijo. La respuesta fue que el niño no debía tocar el suelo hasta haber aprendido a andar. Un día su niñera, Hipsípila, caminaba con él bebe en brazos, y se encontró con el ejercito que se dirigía al asedio de Tebas. Ellos le preguntaron por una fuente de agua, e Hipsípila dejó a Ofeltes en el suelo y los guio hacia un manantial. Al regresar, descubrieron que el pequeño fue estrangulado por una serpiente, y tras darle muerte, los generales decidieron celebrar los juegos.

El segundo mito, es el que cuenta la historia de Heracles y la primera de las doce pruebas impuestas por Hera. El semidiós debía matar al león, que estaba aterrorizando los alrededores de Nemea, y cuya piel era tan gruesa que resultaba impenetrable. En el primer intento, Heracles, utilizo arco y flechas, un garrote hecho de un olivo, que él mismo había arrancado de la tierra, y una espada de bronce, todas las armas resultaron inútiles. Finalmente encerró al animal en una cueva, donde hubo de matarlo estrangulándolo con sus brazos. En conmemoración a esta hazaña fue que se instauraron los juegos en honor a Zeus, padre de Heracles.

Los juegos fueron fundados en el 1251 a. C., y se trataba de unos juegos fúnebres, donde los jueces iban vestidos de luto. Para el 573 a.C. se reorganizaron de manera definitiva, adquiriendo el carácter de panhelénico. Tanto era la importancia de estos juegos que en la época helenística llego a albergar hasta cuarenta mil espectadores. A partir del siglo i a. C. se le permitió la participación a las mujeres. Un pasaje de Plutarco menciona que, para finales del siglo III a.C, había una competición de canto acompañado de cítara.

El programa de los juegos contaba con pruebas hípicas,​ competiciones atléticas como carreras a pie,​ de las cuales la más importante era la de cuatro estadios, el pentatlón,​ pancracio, pugilato y​ lucha. También había concursos artísticos. Los participantes se distribuían en tres categorías de acuerdo con su edad, niños, jóvenes y adultos.

Los vencedores recibían coronas de apio fresco, la planta de la que estaba confeccionado el lecho en el que Hipsípila depositó a Ofeltes según el mito.




Celebración a Apolo en Delfos


Los Juegos Piticos era uno de los cuatro eventos más importantes en la antigua Grecia. Se celebraban en el tercer año de cada olimpiada durante los meses de agosto y septiembre. Y eran consagrados al dios Apolo. Se realizaban en el estadio de Delfos, al pie del monte Parnaso.

El origen mítico de estos juegos, cuenta que el oráculo de Delfos estaba protegido por la serpiente gigante hija de Gea, Pitón. Mandada allí por Hera, estaba encargada de exterminar tanto a personas como animales que se acercaban al santuario. La serpiente había perseguido y maltratado a Leto, la madre de Apolo, por lo que este decide tomar venganza. El dios de las artes luchó contra Pitón, y le dio muerte gracias al arco y la flecha otorgada por Hefesto. Tras la lucha, coloco los huesos en un caldero dentro del templo, y fue enviado por Zeus al valle del Tempe, en Tesalia, a purificarse por esta muerte. Allí decidió adoptar el laurel como su árbol sagrado y creó una corona con sus hojas. Regresó a Delfos y se apodero del oráculo. Así en conmemoración a la victoria de Apolo sobre Pitón se dio origen a los juegos.

En los primeros tiempos se celebraron cada ocho años, y eran asociados con celebraciones fúnebres. Las competiciones eran únicamente musicales, de canto acompañado por cítara, y cada competidor recitaba un himno en honor a Apolo. En este periodo el primer vencedor fue Crisótemis de Creta, y el segundo fue Filamón, hijo de Apolo, y después su hijo Támiris. Otro de los vencedores más importantes fue Terpandro de Lesbos, que tenía el record de victorias musicales en Delfos, tras vencer cuatro veces consecutivas la prueba, dominándola durante treinta y dos años.

Los juegos tomaron su forma final a causa de la primera guerra sagrada, donde los habitantes de Cirra querían tomar control del santuario de Delfos. Las doce etnias de la anfictiona, que era una liga de tribus religiosas, vencieron en la guerra tomando la administración del santuario. Por eso en el 590 AC, se documenta el primer juego Pitico oficial. Se introdujo la periodicidad cada cuatro años y se empezó a introducir, aparte de las celebraciones religiosas y artísticas, competencias deportivas como el agon gimnástico, pruebas atléticas e hípicas, incluyendo la carrera de cuadrigas.

Los juegos duraban de seis a ocho días, más que los juegos de Olimpia porque se añadía el agón musical. El primer día, se celebraba una representación, un drama de la lucha de Apolo contra Pitón. El segundo día, se daban las procesiones de los teoros, mensajeros de la tregua sagrada, los sacerdotes y los participantes. Estos iban hasta el altar de Apolo para ofrecerle una hecatombe, un sacrificio de animales. En el tercer día se daba un banquete multitudinario.

Para el cuarto día se establecían concursos musicales en el teatro, que consistían de poema cirédico, poemas acompañados con cítara. Poema pitico, una pieza larga de flauta que conmemoraba los cinco episodios de la lucha contra la serpiente. Un solo de flauta y de cítara, concursos de poesía, representaciones trágicas y espectáculos de danza. Con los años se agregaron otras competiciones como: cítara sin canto, concursos de pintores, la prueba de encomio, que era poema de alabanza, prueba de pantomima, y también competición para trompeteros y heraldos.

El quinto día se celebraban las competiciones gimnasticas, que tenían pruebas como el dolikhos, que era una carrera larga de veinticuatro estadios, unos ciento setenta y ocho metros por estadio. El diaulo, que consistía en correr dos veces el estadio, una distancia de trescientos ochenta y cuatro metros. El pancracio similar al kick boxing y a la lucha. El pugilato, parecido al boxeo actual. La carrera armada. El pentatlón que consistía de carrera, salto de longitud, lucha, lanzamiento de disco y de jabalina.

El sexto día, y a veces el séptimo, se desarrollaban los concursos hípicos: las carreras de caballos, de carro con cuatro caballos, cuadrigas y con dos caballos, bigas.

Las competiciones gimnásticas e hípicas a veces necesitaban dos días cada una, por lo que los juegos podían durar ocho días en total.

Las mujeres estaban excluidas de las competiciones gimnásticas, no las podían ni siquiera presenciar. Sólo podían participar en las competiciones las musicales y en las hípicas si eran propietarias de caballos.

Los vencedores recibían una corona de laurel, el árbol de Apolo, aunque según un relato de Ovidio, en los juegos más primitivos se había premiado a los vencedores con coronas de encina. Los premios los asignaba el consejo de la anfictionía, que era también quienes organizaban los juegos. También se encargaban las odas de los campeones a los mejores poetas de su tiempo, como Simónides de Ceos y a Píndaro.

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